El amor es para siempre y las acciones también ¿O quizá no?

Nadie empieza una relación amorosa pensando en cómo y cuándo terminarla. Nadie empieza un proyecto pensando que va a salir mal. Cuando compramos una acción pasa lo mismo. Invertimos pensando en mantenerla en cartera para siempre. Buy & Hold. El largo plazo siempre sale bien. Pero ¿y si no es así? ¿Y si termina el amor? ¿Y si la mejor decisión es vender? ¿Cómo saberlo? Veamos cómo saber cuándo vender las acciones.

decir adiós a una acción
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Un poco de contexto

Imagina que te has enamorado. Has encontrado tu gran amor. Esa persona con la que estás dispuesto a compartir toda tu vida. Con quien estás dispuesto a comprometerte para siempre.

¿Qué persona enamorada se para a pensar en que quizá, algún día, la relación se rompa? ¿En que quizá, algún día, la mejor decisión para ambos sea dejarse ir?

Nadie. Cuando algo nos va bien, nos gusta, la tendencia natural es pensar que seguirá así siempre.

Lo mismo con los proyectos profesionales. “Amo mi trabajo, no lo dejaría jamás.” “Este proyecto va a tener éxito sí o sí.”

Y tiene lógica. Si creemos que un proyecto, ya sea un negocio, una relación de pareja o una oportunidad de inversión va a salir mal, no perdemos nuestro tiempo ni nuestro dinero en intentar sacarlo adelante.

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No te cases con tus acciones

A este optimismo inicial y lógico, súmale todo el marketing existente en el mundo de las finanzas que te dice que la mejor opción es comprar y no vender jamás ninguna acción de tu cartera.

Leemos muy a menudo frases de Warren Buffett en internet, y una de las más famosas es: “Nuestro periodo favorito para mantener una acción en cartera es para siempre”. Frase que normalmente viene junto con esta otra: “Si no te sientes cómodo teniendo una acción durante 10 años, no deberías tenerla ni por 10 minutos”.

Nos incitan a pensar que una vez decidas invertir en una acción no deberías venderla nunca. Pero… ¿En serio? ¡Nunca es mucho tiempo!

En nuestra opinión, esta manera de pensar no es la correcta.

Pero él ha dicho….

Sí y No.

Lo que Warren Buffett ha querido decir realmente es que él prefiere invertir en una empresa con un horizonte temporal muy largo, siempre que las condiciones del negocio de la empresa sigan siendo igual de buenas. A partir del momento en que las condiciones cambian y el negocio se ve afectado negativamente de manera irreversible, no te sentirás cómodo pensando en tener esa acción durante 10 años y, por tanto, tampoco deberías mantenerla en los próximos 10 minutos.

En este momento es cuando hay que vender esa empresa.

Incluso Warren Buffett vende empresas de su cartera. Recientemente Berkshire Hathaway se deshizo de las aerolíneas que tenía: Empezó a invertir en aerolíneas alrededor de 2013. Incrementó sustancialmente su inversión en el 2016. Y en 2020 vendió todas las acciones.

¡Por qué lo hizo? Porque las condiciones previstas para el sector entre los años 2013 y 2016 ya no existían en el año 2020 debido a la pandemia del Coronavirus.


¿Cómo saber cuándo vender tus acciones?

Saber identificar el momento de vender una empresa es más importante que el momento de comprar. Y el más difícil. A menudo nos deja una sensación de fracaso.

No lo veas así.

Normalmente cuando no vendemos una empresa en el momento en que observamos el cambio de su negocio, terminamos perdiendo mucho dinero.

Las reglas del juego son claras y sencillas:

  • Regla nº1: No perder dinero
  • Regla nº2: No olvidar la primera regla.

Entonces, ¿cuándo debemos vender una acción para cumplir las reglas nº1 y nº2?

En estos 5 casos:

1-    Cuando se pierde el MOAT.

El MOAT es la ventaja competitiva de una empresa. Es lo que hace que la empresa sea rentable a largo plazo y consiga vencer las crisis que ocurren de vez en cuando. Pero este MOAT puede desaparecer debido a una nueva tecnología, una nueva ley del gobierno, cambio de gustos de los consumidores, cambio del CEO, etc.

¿Y entonces qué? Mejor vender la acción.

Un caso muy conocido es el de Blackberry. La compañía tenía un MOAT asegurado entre los usuarios de empresas que buscaban un sistema seguro. Pero con la aparición del Iphone y el sistema Android, Blackberry no consiguió seguir la tendencia de las apps y en poco tiempo perdió su MOAT. Lo que pasó con el precio de la acción ya es historia y caso de estudio entre los estudiantes de los MBAs.

2-    Cuando el precio de la acción está muy por encima del valor intrínseco.

Cuando invertimos en una empresa comprando sus acciones por debajo del valor intrínseco tenemos la oportunidad de aprovechar toda la subida del precio hasta llegar a dicho valor intrínseco. Lo que normalmente pasa es que cuando una empresa de buena calidad está en una racha alcista, es como una locomotora sin frenos, es muy difícil de parar. Parece que vaya a seguir subiendo eternamente.

Pero cuidado. Una vez alcanzado el valor intrínseco que teníamos calculado, hay que acompañar los resultados trimestrales y ver si los beneficios siguen subiendo en consonancia con los precios de las acciones. Si el precio está subiendo demasiado, pero los beneficios están estancados, es hora de vender la acción; caso contrario corremos el riesgo de una caída brusca del precio de las acciones retornando a la media. Este movimiento brusco del precio nos causará una pérdida de rentabilidad que probablemente nos costará mucho recuperar.

3-    Cuando exista otra oportunidad de inversión mejor.

Este es el típico caso de cuando tenemos la cartera completa, normalmente sin liquidez adicional y encontramos una empresa que cotiza por debajo de su valor intrínseco. En ese caso, sería conveniente evaluar de nuevo las empresas de la cartera y ver el potencial de subida de cada una de ellas, comparando con la nueva empresa que queremos comprar. Si la nueva empresa tiene un pronóstico mejor que alguna de las acciones en cartera, entonces quizás valga la pena sustituir la empresa de la cartera por la nueva. De esta manera aceleramos la rentabilidad de nuestra inversión.

4-    Cuando la empresa anuncia que otra empresa la va a comprar.

A veces pasa. Tenemos una empresa en cartera y esperamos que su valor en bolsa siga creciendo de acuerdo con sus beneficios y la calidad de su negocio. Pero, igual que nosotros estamos atentos a estas compañías, muchos fondos o ejecutivos de otras empresas también buscan dónde invertir su dinero y están evaluando constantemente las posibilidades en el mercado. Entonces, de repente, recibimos la noticia que la empresa A está comprando la empresa B, que tenemos en cartera.

Cuando esto pasa, normalmente la cotización de la acción B sube casi que instantáneamente al valor de la oferta o muy cercano. Y lo mejor entonces es liquidar la posición. ¿Por qué no esperar? Porque hasta que la compra sea aprobada por el consejo de la empresa B pueden pasar meses e incluso puede ser rechazada y perder valor. En nuestra opinión no vale la pena quedarse con el dinero atrapado en una acción que sabemos que ya no subirá más de precio durante varios meses, o aún peor, arriesgarnos a que la compra no se realice. En estos casos el mercado lo interpreta como una mala noticia y el precio suele caer drásticamente haciéndonos perder bastante rentabilidad. Mucho mejor no correr el riesgo, vender la acción y buscar otra alternativa para seguir generando rentabilidades aceptables para nuestro dinero.

5-    Cuando la empresa cambia de estrategia o de tipo de negocio.

Actualmente los cambios tecnológicos son constantes y los ciclos de los productos son cada vez más cortos. Los ejecutivos de las empresas están bajo presión para sacar el mejor resultado con el capital de los accionistas. Esta presión a veces provoca una toma de decisión para cambiar parte o todo de una empresa.

Lo normal es que el cambio sea para mejor, pero a veces las cosas no salen como esperan y se dan peores resultados para la empresa. Por eso, como inversores particulares, debemos estar atentos a los cambios de servicios, productos o estrategia de la empresa en la que estamos invirtiendo y ser críticos al analizar si estos cambios serán beneficios o no para nuestro dinero.

En muchas situaciones no podremos predecir si funcionará o no el cambio propuesto, pero es nuestra responsabilidad acompañar las noticias e informaciones de la empresa para formar nuestra opinión y tomar la decisión si vamos a vender la acción o a seguir invertidos.

Algunos ejemplos de cambios en empresas conocidas:

  • Berkshire Hathaway era una empresa textil.
  • Coca Cola lanzó el producto The Coke.
  • Tesla quiere ser una empresa tecnológica y no productora de coches.
  • Axos Bank adquirió brokers para diversificar el negocio de banco virtual.
  • Apple entró en el mercado de teléfonos móviles.

Conclusión

Cuando invertimos en una empresa, solemos pensar a largo plazo y creyendo que va a salir todo bien. Pero los negocios están vivos. Los manejan equipos directivos, la competencia existe, el mercado cambia, el mundo cambia.

Ser inversor a largo plazo suena muy bien, pero tampoco hay que seguirlo al pie de la letra.

¡Ni Warren Buffett lo sigue al pie de la letra!

 


Cuando compres una acción, márcate la ruta. ¿Qué espero de esta acción? ¿Qué podría cambiar? ¿Qué haré si cambia?

Y, a partir de ahí, acompaña tu inversión, pero no te cases con ella. Una salida a tiempo es una victoria.

Nosotros lo entendemos así, y así lo hacemos. Si nos sigues habitualmente sabrás por nuestro artículo de operaciones de septiembre que ya cerramos nuestra posición en Skechers ($SKX) y estamos en proceso de cerrar también Foot Locker ($FL). 

Si detectamos uno de los 5 casos que hemos mencionado, lo tenemos claro: hay que vender la acción.

Y vosotros ¿Cómo lo veis? ¿Qué os lleva a la decisión de vender una empresa que tenéis en cartera?

¡Déjanos tus comentarios!

 

Gracias por leernos y ¡buenas inversiones!

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