Conoce 5 miedos comunes en inversión y cómo vencerlos

Está demostrado: Las personas tenemos más miedo a perder lo que tenemos que a perder una posible ganancia, por buena que sea. Se aplica a todos los ámbitos, también al de la inversión. ¿Qué otros miedos o preocupaciones nos acechan y nos impiden invertir adecuadamente nuestros ahorros? Hoy repasamos 5 miedos comunes en inversión y cómo podemos vencerlos.

Hombre acechado por los miedos en inversión. Imagen creada con I.A.
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1. El hombre lobo del riesgo 

Lo primero que te dicen cuando empiezas a invertir en bolsa es “No inviertas el dinero que no puedas perder.” Curiosamente, la misma frase que podrías decirle a alguien que va al casino por primera vez. De ahí que el riesgo se convierta en un factor decisivo en nuestras inversiones.

Al igual que el hombre lobo, el riesgo tiene dos caras: a mayor riesgo, mejores rentabilidades, algo que hace muy atractiva una determinada inversión. Pero también mayores pérdidas, si dicha inversión no sale como esperamos.

Lo peligroso del riesgo es que puede parecer inofensivo, pues en determinadas épocas parece que está desaparecido, que no exista… hasta que te sorprende bruscamente y se convierte en una verdadera pesadilla.

Por suerte, la bolsa no es un casino y, aunque exista el riesgo a perder, también existen formas de minimizar ese riesgo y contener sus efectos:

  • Formación. Entender cómo funciona el mercado y el activo en el que pretendes invertir, para saber evaluar su riesgo. El mayor peligro es no saber qué riesgo estás corriendo.
  • Diversificación. Invertir en varios tipos de activo, que no estén correlacionados entre sí, minimiza el riesgo ya que es muy poco probable que todos vayan mal al mismo tiempo. Pero ojo, diversificar demasiado también va a mermar tu rentabilidad.
  • Gestionar el riesgo. ¿Cuánto es lo máximo que voy a perder si esta inversión sale mal? ¿Cuánto supone esa pérdida en el total de mi cartera? ¿Cuánto tardaría en recuperar esa pérdida si se diera?

Perder dinero es uno de los miedos en inversión que más nos preocupan, pero lo importante es que las posibles pérdidas que tengas en cartera sean recuperables. Que un zarpazo del hombre lobo del riesgo no te deje fuera de juego.

2. La bruja del corto plazo 

Vivimos en una sociedad en la que todo lo queremos “ya”. Olvidamos que hay cosas que requieren de tiempo, como el buen vino o un delicioso estofado.

Pero nos tientan continuamente con titulares como “Así puedes ganar miles de euros al día” o “Tengo una fórmula con la que conseguir fácilmente y sin riesgo rentabilidades de doble dígito”.

La tentación de las ganancias rápidas puede ser como una bruja que te engaña y te lleva a perder dinero. Ojo, no es que el corto plazo sea malo. Pero esas ganancias a corto plazo no importan si no se pueden sostener en el largo plazo.

La bruja del corto plazo nos acecha continuamente. El corto plazo es caprichoso, y nos puede desconcentrar de nuestro objetivo final. Van a existir fluctuaciones en el mercado o en las inversiones que tenemos en cartera, pero recuerda que los resultados sólidos toman tiempo y paciencia.

Por eso, es importante tener un plan de inversión con objetivos a corto, medio y largo plazo, y esforzarnos en seguirlo.

               🗨️ Por si te interesa… ¿Qué necesitas para definir tu plan de inversión?


3. El miedo al Mercado Zombi 

Y muchos dirán “Ya, claro, el largo plazo… pero ¿y si me equivoco y termino con un muerto en la cartera?” ¿Cómo decidimos entre cortar la pérdida o esperar a que este muerto resucite?

Justo sobre esto escribimos hace un año en Inversiones terroríficas ¡Tengo un muerto en la cartera!.

¿Te dan miedo los zombis? Pues en inversión existen el Mercado Zombi y las Inversiones Zombi.

Podríamos llamar Inversiones Zombi a aquellas que, parecen un muerto, pero llega un momento en que resucitan. Cuando invertimos en un activo y no funciona como esperamos, es importante entender por qué. A veces, son negocios cíclicos. Otras veces, el negocio es bueno pero el sector está atravesando un mal momento. Pero también es posible que nuestra hipótesis de inversión no sea correcta o que se haya producido algún cambio inesperado en la empresa.

En nuestro caso, de los dos muertos que mencionábamos en aquel artículo, uno decidimos venderlo asumiendo las pérdidas (ha seguido cayendo desde entonces), y con el otro aún creemos que puede resucitar.

Por otro lado, hablamos de Mercado Zombi cuando entramos en una época de crisis, en la que parece que el mercado no sale del sitio. El periodo entre 1997 y 2013 podría considerarse un Mercado Zombi. Para muchos inversores la rentabilidad fue nula, e incluso negativa (según el sistema de inversión de cada uno).

Estos casos pueden darse, o no, en la vida de un inversor. No podemos saber cuándo va a pasar y, créeme, no es lo mismo que te pille a tus 20 años que a tus 50 o 60. Pero ese miedo no puede frenarnos, lo que tenemos que hacer es estar preparados por si se da el caso:

  • Con la gestión de riesgo, que decíamos en el primer punto.
  • Siguiendo tu plan de inversión, como decíamos en el segundo punto.

En nuestro caso, nuestro plan de inversión incluye gestión activa en nuestras inversiones a largo plazo, y nos ayudamos del análisis técnico para detectar los cambios de tendencia, ya que uno de nuestros objetivos es preservar el capital evitando sufrir fuertes pérdidas en las tendencias bajistas.

Así que, no temas a los zombis. Aprende a lidiar con ellos.

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4. Vampiros emocionales: el pánico y la avaricia 

La psicología es súper importante en la vida de un inversor. Y da igual si vas a largo o a corto plazo.

El FOMO (Fear Of Missing Out, o el miedo a perderte la oportunidad) nos impulsa muchas veces en entrar en inversiones que no entendemos o a entrar en mal momento.

En el lado opuesto tenemos el pánico. El pánico puede hacernos vender un activo en el peor momento.

Por desgracia, las redes sociales que tan buenas son para algunas cosas, son terribles para nuestras emociones, pues alimentan tanto el pánico como la avaricia. Los titulares alarmantes o deslumbrantes venden.

Si te dejas llevar por estos «vampiros emocionales» chuparán la vida de tus inversiones. ¿El antídoto? La disciplina y la constancia. Sé fiel a tu estrategia, aprende a eliminar el ruido y a quedarte con la información que realmente te interesa según tu estilo de inversión. Y no pierdas de vista tu plan.

               🗨️ Por si quieres releerlo… Huye del FOMO y abraza la FAMA en tu inversión.

5. El fantasma de las inversiones pasadas 

Muchos inversores viven perseguidos por las pérdidas que han sufrido. Se sienten culpables por haberse equivocado y temen repetir errores o volver a sufrir pérdidas en el futuro.

En nuestra opinión, no todas las pérdidas se deben a errores en la inversión. En primer lugar, hasta los mejores inversores se equivocan alguna vez. Y, en segundo lugar, a veces suceden cosas que están fuera de nuestro control y que nos llevan a incurrir en pérdidas. ¿Por qué? Porque también a veces, asumir una pérdida es la mejor opción.

Lo importante es, siempre, aprender:

  • Tanto cuando ganas… ¿Qué he hecho bien y cómo puedo repetirlo?
  • Como cuando pierdes… ¿He hecho algo mal? ¿Puedo evitar que esta pérdida se repita? Si se repite ¿Podría manejar esa situación de otra manera mejor?

La idea es no quedarse atrapado en el pasado, sino utilizar tus experiencias para construir una estrategia más sólida.

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Conclusión: lidiando con los miedos en inversión

El miedo a perder dinero es un instinto muy poderoso, más fuerte incluso que la emoción de ganarlo. Tener miedo es normal. Es un sistema de autodefensa. Pero hay que aprender a lidiar con él y utilizarlo a nuestro favor.

Los miedos en inversión pueden llevarnos a tomar decisiones impulsivas —como vender en momentos de baja— o a no invertir en absoluto por si nos equivocamos, lo que nos lleva a perdernos buenas oportunidades de crecimiento.

La clave está en conocer nuestra tolerancia al riesgo y diseñar una estrategia con la que minimicemos las pérdidas y potenciemos las ganancias. Tener un plan de inversión adaptado a nuestro perfil y a nuestros objetivos, y aplicarlo de manera disciplinada.

De esta manera, el miedo en la inversión deja de ser un freno y se convierte en un recurso para tomar decisiones más racionales.

 

Gracias por leernos y ¡Buenas inversiones! 😉

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